Las ciudades subterráneas han sido creadas por diversas culturas a lo largo de la historia, ya sea como refugios, centros comerciales o incluso centros espirituales. Hoy exploramos tres de las más fascinantes, que no solo destacan por su historia, sino también por la ingeniería y visión de las civilizaciones que las crearon.
- Derinkuyu, Turquía
Ubicada en la región de Capadocia, Derinkuyu es una ciudad subterránea que data del periodo bizantino. Esta impresionante ciudad llega hasta los 85 metros de profundidad y podría albergar hasta 20.000 personas. Utilizada como refugio ante invasiones, Derinkuyu contaba con espacios para viviendas, bodegas, pozos de agua, iglesias, y hasta establos. En 1985 fue añadida a lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
- Minas de sal de Wieliczka, Polonia
Las Minas de Sal de Wieliczka en Polonia no son solo una mina de sal, sino una ciudad subterránea completa. Este complejo subterráneo, que se extiende por más de 287 kilómetros y tiene una profundidad de aproximadamente 327 metros, ha sido un lugar de actividad durante más de 700 años.
Dentro de las minas, los visitantes pueden encontrar salas de exposiciones, capillas e incluso un museo. Lo más destacado es la capilla de sal de St. Kinga, una iglesia subterránea que tiene paredes y esculturas hechas de sal. Las Minas de Wieliczka son consideradas desde 1978 Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y son un testimonio del arte y la ingeniería que han transformado una mina en un impresionante centro cultural.
- Petra ‘la ciudad perdida’, Jordania
De todas las ciudades antiguas del mundo, pocas evocan tanto misterio y fascinación como Petra, una de las 7 Maravillas del Mundo Moderno. Esta joya arqueológica, tallada directamente en la roca rojiza de las montañas de Jordania, fue redescubierta en el siglo XIX después de siglos oculta bajo la arena. Sin embargo, lo que conocemos de Petra es solo la punta del iceberg: más del 80 % de la ciudad sigue enterrada bajo capas de arena y escombros acumulados tras tormentas, terremotos e inundaciones.
En 1985, Petra fue reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y su mezcla de arquitectura, ingeniería y cultura sigue fascinando a los arqueólogos. A pesar de su redescubrimiento, la ciudad continúa guardando secretos bajo las arenas del tiempo, manteniendo vivo el misterio de su grandeza.
Estas tres ciudades subterráneas muestran cómo, a lo largo de la historia, las civilizaciones han utilizado el entorno subterráneo de formas asombrosas, ya sea como refugio, fuente de recursos o como un modo ingenioso de vivir. Cada una tiene su propia historia y su propia magia, que sigue cautivando a los viajeros y expertos.




