Por Orden Ministerial del 26 de enero de 1933, se crea la Escuela Especial de Ingenieros Navales, marcando un antes y un después en la educación técnica española. Este hito no solo supuso el primer centro dedicado exclusivamente a la ingeniería naval, sino también la consolidación de un modelo educativo que pasó de estar orientado principalmente a militares a abrirse a la formación de civiles, respondiendo a la creciente demanda de especialistas en un sector estratégico como la industria naval.
Hasta principios del siglo XX, la ingeniería naval en España estaba vinculada casi exclusivamente al ámbito militar. Su enseñanza tenía lugar en la Academia de Ingenieros y Maquinistas de la Armada, que preparaba a los profesionales para diseñar y mantener las flotas de guerra. Sin embargo, a finales del siglo XIX, surgió la figura del ‘alumno oyente’ en esta institución, lo que permitió a civiles acceder a una formación técnica sin poder formar parte del cuerpo militar. Este fue el germen de la ingeniería naval civil en España.
La necesidad de modernizar la flota nacional y atender al desarrollo de una industria marítima más amplia llevó a fundar en 1933 la Escuela Especial de Ingenieros Navales, bajo la tutela del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Con ello, se estableció un programa formativo avanzado, pensado específicamente para la ingeniería naval civil, que consolidó el diseño, la construcción y el mantenimiento de buques como áreas fundamentales.
La transición hacia una formación más inclusiva también reflejó la evolución del sector, que requería ingenieros civiles capaces de responder a las demandas tanto comerciales como tecnológicas de la época. Con los años, la escuela amplió su enfoque, incorporando disciplinas innovadoras como la investigación en energías renovables marinas y nuevas tecnologías aplicadas al transporte marítimo.
Hoy en día, la ETSIN (Escuela Técnica Superior de Ingenieros Navales) es un referente en la formación de ingenieros navales en España. Con raíces en la tradición militar, la escuela ha sabido adaptarse al ámbito civil y a los retos del siglo XXI, consolidándose como un pilar para el desarrollo sostenible y tecnológico en el ámbito marítimo.




