El 3 de febrero de 1689 nació en Pasajes, Guipúzcoa, Blas de Lezo y Olavarrieta, uno de los marinos más ilustres de la historia de España y un héroe de la defensa de Cartagena de Indias. Conocido como «Mediohombre» debido a las numerosas heridas sufridas en combate, su vida estuvo marcada por la valentía, la estrategia y una lealtad inquebrantable a la Corona española.
Desde joven, Blas de Lezo demostró una vocación innata por la vida en el mar. A los 17 años se enroló en la Armada Española durante la Guerra de Sucesión Española, participando en la batalla de Vélez-Málaga en 1704. En esta acción, perdió una pierna debido al impacto de una bala de cañón, una de las muchas heridas que marcarían su vida.
A pesar de ello, su carrera no se detuvo. Posteriormente, en los combates de Santa Catalina en 1707, una esquirla le destrozó el ojo izquierdo. Más tarde, en otra acción bélica, su brazo derecho quedó inutilizado. Estas graves heridas le valieron el apodo de «Mediohombre», pero también demostraron su espíritu inquebrantable y su determinación para seguir sirviendo a su patria.
El momento cumbre de su carrera tuvo lugar en 1741, durante la defensa de Cartagena de Indias ante un imponente ataque británico liderado por el almirante Edward Vernon. Con una flota de más de 180 barcos y cerca de 27.000 hombres, los británicos confiaban en una victoria rápida, pero se encontraron con la tenaz resistencia de Blas de Lezo y su reducido número de tropas.
A pesar de la inferioridad numérica y material, Lezo aplicó estrategias de defensa magistrales aprovechando el terreno y las fortalezas de la ciudad. Gracias a su conocimiento táctico y su liderazgo, la guarnición española infligió una de las derrotas más humillantes a la Royal Navy, obligándola a retirarse con grandes pérdidas.
A pesar de su victoria, Blas de Lezo no recibió el reconocimiento merecido en su tiempo. Fue objeto de críticas por parte de las autoridades coloniales y regresó a España en condiciones precarias. Falleció en Cartagena de Indias poco después de la batalla, en 1741, sin haber recibido los honores que su gesta merecía.
Con el paso del tiempo, su figura ha sido reivindicada y hoy en día se le reconoce como uno de los más grandes estrategas navales de la historia de España. Monumentos, estatuas y diversas publicaciones han contribuido a rescatar su memoria, destacando su ejemplo de sacrificio y entrega al deber.
Blas de Lezo representa el espíritu de lucha y resistencia de la Armada Española. Su legado perdura como un testimonio de cómo la determinación y el ingenio pueden superar cualquier adversidad.




