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La ingeniería romana dejó en la península ibérica un legado que todavía hoy sorprende por su solidez y visión de futuro. Extremadura es un claro ejemplo: su territorio conserva algunas de las presas romanas mejor conservadas de Europa, construcciones que demuestran la importancia del agua en la vida de las ciudades y en el desarrollo agrícola y económico. 

Estas obras, levantadas hace casi dos mil años, no solo garantizaban el suministro de agua potable, sino que también servían para regar los campos, abastecer termas, mover molinos y dar soporte a los crecientes núcleos urbanos. Hoy, muchas de ellas siguen en pie como testimonio de la maestría técnica de Roma. 

A continuación, repasamos cinco presas romanas en Extremadura que merece la pena conocer: 

  1. Presa de Proserpina (Mérida)

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la presa de Proserpina es probablemente la más conocida. Situada a pocos kilómetros de Mérida, abastecía al acueducto de Los Milagros, que llevaba agua a la antigua Emerita Augusta. Con más de 400 metros de longitud, aún hoy sigue formando un embalse en uso. 

  1. Presa de Cornalvo (Mérida)

Junto a Proserpina, la presa de Cornalvo completaba el sistema hidráulico de Mérida. De planta curva, está considerada una de las presas romanas mejor conservadas del mundo. Su embalse actual forma parte del Parque Natural de Cornalvo, un espacio protegido donde ingeniería y naturaleza conviven en equilibrio. 

  1. Presa de Alange

Ubicada en el municipio del mismo nombre, servía para almacenar agua destinada tanto al riego como a las famosas termas de Alange, también de origen romano. Aunque solo quedan restos parciales de su estructura, es un ejemplo del aprovechamiento integral de los recursos hídricos por parte de Roma. 

  1. Presa de Villalba de los Barros

Menos conocida, la presa de Villalba de los Barros destaca por su muro de mampostería y sillares. Situada en un entorno rural, muestra cómo los romanos no se limitaron a las grandes capitales, sino que extendieron su ingeniería a zonas agrícolas, fundamentales para sostener el Imperio. 

  1. Presa de Casa Herrera

A las afueras de Mérida se encuentran los restos de esta presa, vinculada al abastecimiento de villas y explotaciones rurales. Aunque su estado de conservación es más limitado, forma parte de ese entramado hidráulico que hacía de la Lusitania romana un territorio próspero. 

Un legado vivo 

Las presas romanas de Extremadura son mucho más que ruinas antiguas: son símbolos de una civilización que entendió la importancia de gestionar el agua de forma eficiente. Cada bloque de piedra colocado hace dos milenios recuerda que el ingenio y la previsión son valores universales, tan necesarios ayer como hoy.