Si preguntamos por el origen de la ingeniería civil tal y como la entendemos, hay muchos nombres que sobresalen, uno de ellos es John Smeaton (8 de junio de 1724 – 28 de octubre de 1792), un ingeniero británico considerado históricamente como el “padre de la ingeniería civil moderna”.
Nacido en Austhorpe, cerca de Leeds (Reino Unido), Smeaton tuvo una formación diversa que combinó la fabricación de instrumentos científicos con la física y la ingeniería aplicada. Antes de definir y consolidar una profesión que apenas existía como tal, trabajó como fabricante de instrumentos y desarrolló dispositivos para estudiar fenómenos físicos como la expansión de materiales.
Hasta el siglo XVIII, la ingeniería civil no estaba claramente diferenciada de otras formas de ingeniería, especialmente de la militar. Fue Smeaton quien se autodenominó el primer “ingeniero civil” y quien luchó porque esa disciplina se percibiera como una profesión propia, distinta y con identidad propia.
En 1771 fundó en Londres la Society of Civil Engineers (Sociedad de Ingenieros Civiles), la primera organización profesional dedicada exclusivamente a esta rama. Esta sociedad, posteriormente conocida como la Smeatonian Society of Civil Engineers, es uno de los antecedentes de instituciones modernas de ingeniería civil, como la Institution of Civil Engineers del Reino Unido.
La carrera de Smeaton es impresionante por su diversidad y su impacto. Diseñó numerosos puentes, canales, puertos, obras de drenaje y faros, muchos de los cuales sentaron bases técnicas que perduran hasta hoy. Una de sus obras más reconocidas es el tercer faro de Eddystone, una estructura construida entre 1756 y 1759 sobre rocas expuestas al mar, que se considera un hito en la ingeniería de faros debido a su estabilidad y a las técnicas empleadas en mampostería hidráulica.
Smeaton fue también un pionero en el uso de cal hidráulica para hormigón, una técnica que permitiría que morteros y concretos fragüen bajo el agua y que influyó en la posterior evolución del cemento Portland, base de los concretos modernos.
Más allá de las grandes obras, su enfoque experimental fue notable. En 1759 publicó un importante artículo sobre la potencia del agua y el viento aplicados a molinos y otras máquinas, planteando conceptos que, más tarde, derivarían en lo que se conoce como el Coeficiente de Smeaton, fundamental en dinámicas de fluidos y estudiado incluso por los hermanos Wright en el desarrollo de la aviación.
John Smeaton no solo construyó obras duraderas, sino que también ayudó a estructurar la ingeniería civil como profesión. Su insistencia en la experimentación, la documentación y la distinción de la ingeniería civil de otras ramas fue un paso vital para que generaciones posteriores de ingenieros pudieran especializarse, intercambiar conocimientos y profesionalizar sus métodos de trabajo.
Por todo ello, Smeaton sigue siendo una figura referencial para cualquier ingeniero civil: no solo por sus proyectos, sino por haber definido y cimentado una profesión cuyos principios básicos siguen vigentes en el diseño y construcción de infraestructuras hoy en día.




