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El 30 de noviembre de 1803, desde el puerto de La Coruña, partía una de las expediciones más singulares y trascendentales de la historia de la medicina: la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna. Su objetivo era llevar la vacuna contra la viruela a todas las posesiones de ultramar del Imperio español, garantizando la protección de millones de personas frente a la enfermedad más letal conocida hasta entonces. 

La viruela había asolado a la humanidad durante siglos, llegando a causar en algunos lugares y momentos hasta un 30% de mortalidad. Fue la primera gran enfermedad que logró erradicarse por completo gracias a la vacunación, pero en los inicios del siglo XIX su propagación aún era devastadora. La vacuna, descubierta en 1796 por Edward Jenner en Inglaterra, no podía ser transportada fácilmente fuera de Europa por los medios de conservación de la época. 

Ante este reto, un grupo de médicos españoles, encabezados por el doctor Francisco Javier de Balmis, diseñó un plan sin precedentes: trasladar la vacuna viva a través de una cadena de niños que serían inoculados de brazo a brazo durante el viaje. La expedición, conocida también como Expedición Balmis, se convirtió en la primera campaña internacional de vacunación de la historia. 

La corbeta María Pita zarpó con un reducido grupo de médicos, sanitarios, tripulantes y 22 niños huérfanos, que desempeñaron un papel esencial. Ellos fueron los portadores de la linfa vacunal, manteniendo activa la vacuna durante los meses de travesía hasta llegar a América y más tarde a Filipinas. 

La misión consiguió llevar la vacuna hasta las islas Canarias, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Nueva España, las Filipinas y China. A bordo se transportaban además instrumental quirúrgico, instrumentos científicos y la traducción del Tratado práctico e histórico de la vacuna de Moreau de la Sarthe, destinado a ser distribuido entre las comisiones de vacunación que se fundaran en los territorios visitados. 

La expedición llegó primero a Santa Cruz de Tenerife, donde permaneció un mes vacunando a la población, y zarpó de Canarias el 6 de enero de 1804. El 9 de febrero alcanzó Puerto Rico, donde no fue necesario vacunar porque la isla ya había recibido la vacuna desde la colonia danesa de Santo Tomás. Desde allí, la expedición continuó su periplo por el continente americano y posteriormente por Asia, logrando vacunar a cientos de miles de personas y sentando las bases de campañas de salud pública que serían replicadas en el futuro. 

La viruela fue la primera enfermedad erradicada de la historia en 1980, y España desempeñó un papel clave en ese camino. La expedición de Balmis no solo representó un hito científico y médico, sino también una de las mayores gestas humanitarias de la historia. Aquella partida desde A Coruña en 1803 marcó el inicio de una misión que cambió para siempre la relación de la humanidad con las enfermedades epidémicas.