Skip to main content

Carlos Fernández Casado, nacido en Logroño el 4 de marzo de 1905, es uno de los nombres más destacados en la historia de la ingeniería civil española. Su legado perdura no solo por sus contribuciones técnicas y académicas, sino también por su visión multidisciplinaria que lo llevó a abordar la ingeniería desde una perspectiva humanista. 

Ingeniero de caminos, canales y puertos, catedrático y miembro electo de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, Fernández Casado fue una figura clave en el desarrollo de la ingeniería civil en España durante las décadas centrales del siglo XX. Su obra abarca desde la creación de puentes hasta la introducción y desarrollo del hormigón pretensado en el país. Este último fue un avance crucial para la ingeniería estructural, y él fue uno de los principales impulsores de su uso en España, especialmente en las grandes obras de infraestructura. 

Su obra como proyectista y constructor estuvo marcada por su colaboración con la empresa Huarte y Cía., lo que le permitió llevar a cabo una impresionante serie de obras, muchas de ellas en hormigón. Entre sus proyectos más emblemáticos se encuentran puentes que han quedado grabados en la memoria colectiva, como el Puente Ingeniero Carlos Fernández Casado, situado sobre el embalse de Barrios de Luna. Este puente, diseñado por Javier Manterola Armisén, ostentó el récord mundial de luz en puentes atirantados en su momento, con un vano central de 440 metros. 

Como académico, Fernández Casado también dejó una huella profunda. Fue catedrático de Puentes de Fábrica en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid, donde formó a generaciones de ingenieros y arquitectos. Sus libros sobre cálculo de estructuras contribuyeron a elevar el nivel de la ingeniería en España, colocándola a la par de sus vecinos europeos. 

Pero más allá de su faceta como ingeniero, Fernández Casado fue un hombre de inquietudes intelectuales muy amplias. Su pasión por el conocimiento lo llevó a estudiar filosofía, estética, historia del arte, psicología, derecho y música, con especial énfasis en la historia de la ingeniería romana. Sus investigaciones sobre las obras públicas de la antigua Roma siguen siendo referencia para expertos del tema.  

En 1964, fundó la empresa Carlos Fernández Casado S.L. Oficina de Proyectos, que rápidamente se destacó en el ámbito de la ingeniería civil. Su trabajo en esta empresa consolidó su reputación tanto a nivel nacional como internacional. 

Carlos Fernández Casado murió en Madrid el 3 de mayo de 1988, pero su legado sigue vivo. Su ciudad natal, Logroño, le rindió homenaje colocando una placa conmemorativa en la casa donde nació, y Madrid y Coslada también reconocieron su influencia, dedicándole calles y placas conmemorativas. Su nombre es, sin duda, sinónimo de excelencia en la ingeniería civil española.